"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" Haruki Murakami

"Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera."

Esta cita de "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" resume muy bien tanto la historia en él contada, como el estilo de narrativa del autor, quien a mi entender, se centra en mostrar las conexiones indelebles de los sucesos que mueven la vida, sin caer en la explicación enfática.

Usa la metáfora como principal medio para comunicar ideas complejas, por lo que la obra se encuentra cargada de simbolismos oníricos poco forzados, que dan pie al abordaje de problemas universales de una forma poco discursiva.

La trama y el desarrollo se vincula con viajes internos del protagonista, esto, ligado al simbolismo latente en la construcción de las escenas, acaba por generar dudas continuas, y una sensación de que nada es verdaderamente real.

El curso de la historia -y el libro en general- es bastante surrealista, es imposible desligarlo de la asociación libre, lo que le da un ritmo peculiar al desarrollo de la trama, donde se va dando saltos de hecho en hecho, de personaje en personaje, de vínculo en vínculo... como en un sueño. O, a mi entender, como en la vida.

Este libro es excelente, pero hay un sutil dejo de sabor amargo en mi paladar, por diferencias ideológicas con el autor, o quizás por interpretaciones erradas.

Me decepcionó darme cuenta que el enfoque del conflicto del protagonista estuviera durante toda la obra centrado en la resolución y el entendimiento de un problema ajeno -de Kumiko, su pareja- o en un otro. Pero siempre teniendo el mambo de su compañera como propio, como filtro de su propia realidad emotiva.

La realidad interna de Tooru, el protagonista, está muy bien lograda y desarrollada, al igual que el perfil del resto de los personajes que aparecen, pero no podía dejar de sentir en ningún momento que él pasaba por su vida como el espectador de una experiencia 6D, donde en el momento todo te impacta y descoloca, pero a la media hora estás sin rastros de incidencia en tu casa, tomando el té.

Situación que le dio al personaje un carácter de moraleja o agente incidente; él como un bicho que sin saber del todo por qué, acababa incidiendo y teniendo una importancia desmesurada para los otros, pero sin pretensiones heroicas.

Queda muy visible la idea de las personas como parte de un todo, que van más allá de sí mismos y apuntan a una especie de sentido global, pero sin el típico enfoque que se queda en cómo toda esa universalidad, azar o destino, repercute en la vida de un ser. Este libro plasma la idea antitética: se muestra cómo un ser genera y tiene conexiones con el todo, pero a su vez cómo el todo se vincula a él y se ve incidido.

Por lo que no hay finales concretos o sensación de entendimiento en ninguna parte, pero esto es sustituido magistralmente por una sensación de imparcialidad e incertidumbre que caracteriza la vida, y lo que como humanos podemos extraer de ella.


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