"La borra del café"

Este fragmento ha sido objeto de grandes búsquedas dentro de "La borra del café" de Benedetti; esto se debe a que este libro lo leí en una ocasión cuando tenía doce o trece años, y esto es lo que más recuerdo del libro en su totalidad, en parte porque me sentí identificada ya que me era recurrente la "casualidad" de que las personas que me gustaban y quería, se iniciaban con la vocal que también da comienzo a mi nombre. 

Pero lo más curioso de esta situación, es que más adelante, al buscar este fragmento para toparme con su encanto, no lo hallaba por ninguna parte del libro... Pasó el tiempo, y hace unos días un amigo, Sebastián, me dijo que estaba leyéndolo; y no desaproveché la revancha, le describí lo que buscaba, y él lo encontró.



Lo que buscamos, siempre, de alguna u otra forma no llega. ¡Gracias, Sebitas!

"En el jardín del hotel encontré una tarde, grabadas con un cuchillo o un cortaplumas en el tronco de un pino, las letras A y A, metidas en un corazón torpemente diseñado, y me puse a imaginar acerca de aquellas iniciales y la remota pareja que nombraban. El trazo parecía antiguo, como si incontables lluvias lo hubieran lavado y vuelto a lavar. Antes de ser hotel, aquel viejo edificio había sido una muy confortable residencia de gente acomodada. Quizás las iniciales provenían de esa época. Se me ocurrió que la primera A, correspondía a un Arsenio y la segunda a una Azucena. Elegí que fuera un amor clandestino, o por lo menos censurado, digamos entre primos hermanos, o tal vez Arsenio podría haber sido el hijo menos de la familia y Azucena una sirvineta adolescente y tierna, que finalmente habría quedado embarazada y en consecuencia fue despedida, pese a la desesperación de Arsenio, quien seguramente aún no habría profundizado en la existencia de las clases sociales. Tambén podía ser que Arsenio fuese el chofer y Azucena la niña de la casa, claro que en esa situación no habría quedado encinta, ya que el chofer sí sabría de clases sociales (y métodos anticonceptivos) y sería consciente de a qué penalidades se exponía por presunta violación de una menor de pro. Cabía asimismo la posibilidad de que la inicial repetida significara un colmo de soledades, una suerte de espejo empañado, o sea Arsenio más Arsenio o Azucena más Azucena, es decir el trazado de alguien que reclamaba compañía pero sólo hallaba la de sí mismo, o de sí misma, de ahí que inventara un idilio como un borrador de sentimiento, con un placer tan hedonista y no obstante tan angustioso como suelen ser los placeres solitarios. "A" era además el arranque del alfabeto, el origen ,la identidad primera. La duplicación venía a constituir una insistencia, una obsesión, o acaso la nostalgia de un origen contiguo, de una identidad paralela en quien confiar, hasta el punto de meterla en el mismo corazón, elíptica manera de designar un solo mundo, ¿tal vez un sólo amor?"

Comentarios

  1. ¡Agus! Qué alegría haberte sido de ayuda. Ese fragmento es uno de los que más me gustó de la novela. Sigamos disfrutando de la lectura y topándonos con cosas tan lindas. Un beso enorme

    Sebastián L

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    1. ¿Cuándo no me sos de ayuda vos, querido? A seguir disfrutando, un beso gigante.

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