"El arte de tener razón"

En esta ocasión, vengo a compartirles mi experiencia con "El arte de tener razón", de Arthur Schopenhauert.

Este libro es denominado por su autor, como un manual de dialéctica erística, lo cual constituye una manera de abordar el diálogo y las discusiones, de tal forma que se obtenga la razón tanto lícita como ilícitamente. 

En sí, me encontraba -y me encuentro- inmersa en la lectura de "Vigilar y Cartigar" y "Dune", pero este libro me sedujo en gran medida y no pude evitar comenzarlo en cuanto pude acceder a él a partir de wattpad.

Además de lo llamativo de su título, y de lo peculiar del apellido de Arthur, esta obra me atrapó porque una persona que estimo se estaba aventurando en su lectura y me lo recomendó; y al ser la dialéctica, la retórica y la lógica temáticas en las cuales más de una vez me he querido instruir, "El arte de tener razón" pasó a estar presente dentro de mi amplia lista de lecturas pendientes.

Por lo general pretendo ser organizada en mis lecturas, para no perder el hilo y tener un orden de prioridades que me sea llevadero... pero más veces de las que mi metódica interna me permite -gracias al cielo- no puedo evitar lanzarme de cabeza a esos libros que me llaman a gritos. Hace bastante no sentía tal llamado de mi intelecto, pero la cuestión está en que me inducieron a devorarlo; esto se debe a una conversación con quien anteriormente me había recomendado esta obra.

Ambos manteníamos posiciones medio opuestas; por un lado él postulaba con su impetuoso carácter el placer, la habilidad y la satisfacción que suponía debatir con alguien que posee verdaderos dones para la manipulación, la persuasión y el control, en caso de tener la capacidad de taparle la boca. Por otro lado, acostumbrada yo al intercambio necesario con personas con dichas características, más mi tendencia a ver la luz que se intuye en lo oscuro y mi perfil bajo en las discusiones, lejos de anhelar un intercambio así con alguien de dichas características, prefiero extraer esos vestigios positivos desde el silencio, aprendiendo de ellos -aunque sea desde el contra ejemplo- y no con ellos a partir de un intercambio tan incómodo, por lo cual me reservo las discusiones solo con las personas que en verdad aprecio. 

Tras manifestar mi posición, mi estimado interlocutor reincidió en su recomendación literaria, agregando: "Tenés que leer a Schopenhauert, él dice exactamente lo opuesto".
Bajo ese juicio la curiosidad se explicitó, en mayor medida para comprender mejor la postura de mi "oponente" y fue así que comencé este viaje literario.

Este manual de dialéctica está dividido en 38 estratagemas que guían al lector ante distintas situaciones con el fin en común de tener razón; entendiéndose por "tener razón" el hecho de aparentarlo, aunque de tras del discurso no se halle vestigio alguno de verdad.


En cierto punto, me resultó un tanto incómodo ver los modos planteados para llegar al fin dispuesto de tener razón, ya que los mismos carecían de escrúpulos. Por otro lado, esa misma determinación a la hora de plantear esas estrategias tan comúnmente aplicadas y a la vez renegadas por la gente, me hizo ver en este libro una recopilación que captó la esencia de situaciones cotidianas asociadas a las discusiones, lo cual me pareció más que interesante; ya que aunque no me motiva implementarlas, me parece genial racionalizar ese tipo de actitudes para poder contrarrestarlas, tanto en uno mismo como en otros. 


Las discusiones, son algo en verdad enriquecedoras para ambas partes, ya que como dice Schopenhauer, las mismas son una especie de "colisión de cabezas" donde ambas partes rectifican o confirman sus pensamientos al unísono, abriendo las puertas para la formación de otros. 


Mientras leía el libro, no podía dejar de imaginarme a la persona que me lo recomendó poniendo en práctica esas drásticas formas de tener razón... y tampoco paraba de asociar el hecho de que me había dicho que Schopenhauert "fundamentaba" en contra de mi postura respecto a las discusiones. Por lo tanto, prejuzgando, Arthur no me caía bien, me parecía un embustero, hasta que una vez expuestas sus 38 estratagemas -y sepan disculpar este spoiler irrelevante- me topé con esto a modo de única y válida estrategia para evadir ciertas situaciones poco fructíferas: 





















Después de leer esto, me sentí muy bien al ver que el tipo no me estaba recomendando que usara esas estratagemas para salir a comerme el mundo sin ética alguna, y de forma poco inteligente con personas de dudoso proceder moral en las discusiones. 


Luego de esta alegría, pude percibir con mayor claridad lo fructífero de este manual de dialéctica, ya que en definitiva, algunas estratagemas, encauzadas con el fin de aunque sea vislumbrar un leve vestigio de verdad, son una buena herramienta. Además de que teniéndolas presente, podemos evitar con mayor facilidad que nos manipulen en ciertas situaciones. 


¿De qué sirve tener razón? Lo que en serio vale es la verdad, y esta está en lo profundo, incierta, oculta, pero latente. 

Comentarios

  1. ' Deacuerdísimo' con ' ...lo que en serio vale es la verdad...'.

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    1. Lo que....para la verdad no siempre se está preparado...y también me permito aportar a este comentario referente a 'El arte de tener razón' que, no siempre el 'discurso' es hablado... a veces es de accionares que pretenden demostrar razones desde el acotado universo en el que cada uno vive. No pongo caritas porque no sé hacerlo. Pero imagínate, sé que puedes hacerlo, un guiño simpático.

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