"Y la lectura se convirtió en una grieta por la que podía escapar de aquella familia, de aquella calle, de aquel barrio, de aquella opacidad"

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viernes, 6 de marzo de 2015

No a la literatura muerta

Quizás, al ver el título de esta entrada se hayan preguntado: ¿a qué se refiere con "literatura muerta"? Si es así, les respondo a continuación. 

Denomino "Literatura muerta" a toda aquella literatura que permanece estancada, cerrada, lejos de los ojos atentos de lectores que se dispongan a leerla.

Lamentablemente, considero que este fenómeno es más que común. Bibliotecas de las cuales apenas se percibe el flujo de libros que van y vienen, de mano en mano... libros que quedan guardados en cajas abajo de camas, escritorios, arriba de roperos, o en los depósitos de instituciones educativas. 

Quizás, incluso estés albergando literatura muerta en tu misma habitación, en tu propia casa. ¿A quién fue la última vez que le prestaste o regalaste un libro? Si te quedaste pensando, te aseguro que los libros que tenés en tu repisa, biblioteca, o escritorio, están muertos. 

Probablemente a algunos les parezca demasiado drástico denominar a la literatura que no circula, muerta. Pero si nos detenemos a pensar cuándo es que verdaderamente la literatura cobra valor, adquiere significado y empieza a ser un bien intelectual, llegamos sin esfuerzo a la conclusión de que eso sucede cuando uno accede a ella; cuando uno la lee. Y ese bien intelectual al que denominamos literatura, queda archivado en nuestra biblioteca mental, con sus respectivas impresiones y críticas... y allí está vivo.

Es nuestra mente el legítimo hogar de las palabras, de los poemas, de las novelas, de los ensayos. Es ahí donde la literatura llega al apogeo de su magnificencia y donde deja su semilla, donde cumple su cometido, donde manifiesta su arte; aunque los libros acumulados en una repisa se vean muy bonitos y alimenten nuestro ego intelectual cual un trofeo.

La literatura estancada e inaccesible no vale nada, es el equivalente de reproducir música en mute o a ver una pintura que está tapada totalmente por un trapo. Pero a lo que la literatura no se reproduce ni se aprecia con la vista cual la pintura, la negación de este arte no es tan chocante, ya que basta para hacerlo prohibiendo su difusión en internet, o someter a la quietud las páginas de los libros que denominamos nuestros. 

Algunos "intelectuales" me han dicho que todos deberíamos invertir en libros, aunque los tengamos disponibles en internet; ya que estos son un bien intelectual que cualquiera que se considere uno, o aspire a serlo, debe tener. 

Tener, poseer... 

Si bien un intelectual es aquel que realiza constantemente actividades relacionadas con el intelecto, ¿no se supone que los mismos tienen cierto aprecio, cierto amor a las herramientas que incrementan el desarrollo del mismo? Partiendo de esta premisa planteada como interrogante, y teniendo en cuenta que la literatura es por excelencia una herramienta de desarrollo para el intelecto, llegamos a la conclusión de que todo intelectual ama la literatura. 

¿O no?

Pero ahora me pregunto, ¿el amor tiene una base en la posesión de la entidad amada? Personalmente, creo que no; creo que el amor tiene cimientos en la aceptación, y la aceptación implica dejar ser al amado y fomentar su crecimiento. 

En este caso... ¿cómo aceptar, dejar ser y fomentar la literatura? Nada más ni nada menos que haciendo que circule, haciendo que esté viva en la mente (y, si nos ponemos cursis, en los corazones) de las personas que pueden llegar a ser sus lectores. 

Si amas, deja ser. Y la literatura ES cuando es acogida por un par de ojos, reproducida por una voz, y alojada en muchas mentes. 


2 comentarios:

  1. Pienso que la lectura tiene que incentivarse desde los colegios. Lamentablemente, esto no pasa en algunos países. La mayor parte del tiempo, la biblioteca del colegio en el que estudiaba permanecía cerrada. Buenos libros encontré cuando pude entrar en allí, pero no pasaba mucho tiempo allí a causa de las clases. Además, no se permitía llevarse los libros, ni siquiera si los pedías prestados.
    Mucha literatura muerta que hubo(y creo que sigue habiendo) en esa biblioteca.

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    1. Es una lástima que el fenómeno de la literatura muerta sea moneda corriente, y aún más en instituciones educativas, donde la misma debería vivir en su máximo esplendor

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