En un momento de inspiración.

Corría, eso hacía. No, no corría porque te fueras a alguna parte y me quedara poco tiempo para poder decirte todo lo que sentía. Corría porque en ese momento tenía que hacerlo, porque de alguna forma u otra sabía que aunque no te trasladaras, me quedaba poco tiempo. Intuición tal vez, no lo sé con seguridad. Pero sé que corría, y lo hacía porque el tiempo en ese instante también lo hacía y con muchísima más intensidad que lo habitual, y aunque ni yo misma me lo pueda asegurar sé que por algo lo hacía, tal vez por tí, tal vez por mí, tal vez porque tenía ganas de correr, no lo sé. Sólo sé que antenoche tuvimos una fuerte pelea antecedida de una declaración tuya no correspondida , o eso te dije. Una pelea en la que entramos en crisis, cada uno a su modo, cada uno con un sufrimiento individual y a la vez íntimamente compartido, que como lo opuesto, tiene que tener algo en común para poder denominarse así, distinto. Y ese algo en común era nada más ni nada menos que el amor que nos teníamos, distinto pero igual en cierto punto. Corría y seguía corriendo, faltaban sólo dos cuadras, tenía calculado que en menos de dos minutos estaría abrasándote fuertemente, sin importar las circunstancias, lo nuestro con diferencias y todo permanecería. Quería tener esa certeza. El corazón me latía con mucha intensidad, sentía el bombardear de mi sangre, la cual hacía un gran esfuerzo por recorrer mi agitado cuerpo. Mi respiración se tornaba ruidosa y cortante, mi piel estaba helada, y mis lágrimas calientes. El cielo estaba negro, las nubes a punto de colapsar, los relámpagos iluminaban brutalmente el negro espesor del cielo, y en el calmo silencio del vacío, explotaba de vez en cuando un ensordecedor trueno, el cual me traía nuevamente a el momento. Faltaba sólo una cuadra, y atravesar el semáforo,el que no me favoreció para nada quedándose en ese preciso instante en rojo. No estaba dispuesta a esperar más tiempo, sentía que a cada segundo que pasaba te iba perdiendo. Mi estómago sintió las repercusiones del torbellino de sentimientos encontrados, los cuales iban perdiendo uniformidad y estaban más cerca a ser un collage o una obra de arte abstracto, o una sopa de letras, o cualquier otra cosa, todo absolutamente todo menos las palabras que luego tendría que emitir para decirte lo que me pasaba. Cambió el semáforo, ahora estaba en verde, en cuanto mis reflejos me lo permitieron comencé a correr nuevamente. El nudo en mi estómago se contrajo y las lágrimas caían con mayor velocidad, ya visualizaba tu paradero, seguramente no te esperabas mi presencia. Ya no quería correr. En el torbellino de sentimientos encontrados ahora predominaba el miedo, el nudo en el estómago seguía tenso, pero iba adquiriendo otro sabor, más ácido, más pesado, pero igualmente para nada placentero. Ya no corría, era inútil hacerlo, en cuestión de pasos estaría a tu lado, y en ese momento no me importaba ya demasiado la carrera que me iba ganando el tiempo. Sequé las lágrimas que recorrían mis mejillas con el pañuelo que tenía medio anudado al cuello, sí el azul, ese mismo, el que me prestaste un día en el que el tiempo no correspondía con mi atuendo, el que tú mismo anudaste cariñosamente cuando aún te podía considerar un amigo. El que casi no me he sacado desde entonces, el que ha sido testigo de mis disgustos, cómplice de mis alegrías, y también feliz espectador de las alborotadas mariposas que me generabas, las cuales nunca confirmaré ante tu presencia, las que ahora están temblando en forma de nudo por tu próxima ausencia. Ya estaba enfrente a tu puerta, me armé de valor y toqué dos veces, pasaron unos cuantos segundos los cuales se tornaron muy densos, y sin más preámbulo se abrió la puerta. No, no eras tú, no se quién era, pero me dijo que no te encontrabas, que habías ido a no se dónde a hacer no se qué. El impulso se cortó, ya no me quedaba adrenalina y carecía del valor suficiente como para organizar mi desorden, seleccionar lo esencial y traducirlo a palabras. El miedo seguía, pero ahora predominaba uno de sus derivados, la cobardía. Me las ingenié para encontrar excusas y alejarme lo más posible de tu encuentro. Ya no corría, pero me alejaba. La cobardía al ser recién nacida se estableció durante dos días, en su corta pero potente presencia amamantó al orgullo, crió a la indiferencia y sepultó el impulso que me hizo correr hacia tu puerta. Segundos, minutos, horas, días, semanas enteras pasaron y el tiempo seguía corriendo, no se daba cuenta que ya me había rendido ante su superioridad y que me había resignado a buscarte, no quería confundirte y ni siquiera yo tenía las cosas claras, y era demasiado tarde como para organizar lo que siempre estuvo desordenado, y más aún si no se puede distinguir lo que pasó de lo inventado. Lo único que permanecía era mi presencia estancada en el recuerdo indefinible de lo nuestro, recuerdo que quería negar, existencia tuya que quería olvidar.

Agustina Cabrera.

Comentarios

  1. Wow, simplemente Wow.
    Es increíble el talento que tienes! La forma en la que escribes te da la idea de una chica muchísimo más grande, se nota la madurez en tus palabras.
    Sigue escribiendo, porque te aseguro que no seré la única que te lea:)

    Cambiando de tema, yo también participo en "questasleyendo?" (de hecho, así encontré tu blog), te dejo el mío: merodeadoraenlinea.blogspot.com

    Saludos desde Montevideo!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Vane! Me halaga esto que me díces :') Ya me paso por tu blog, a ver qué tal. Gracias por pasarte y escribirme,
      Beso

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  2. Impresionante!! la verdad que escribes muy bien y por las palabras que usas se nota que lees mucho lo que es grandioso!! creo que voy a recomendarles a varios de mis amigos tu blog:)

    Mucha Suerte y sigue así!!

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  3. Oh, ¡Muchas gracias! Cuantas más gente conozca el blog mejor. ¡Gracias por ayudarme!

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  4. Sin palabras!!!! No puedo creer q tengas esa facilidad para expresarte así. Sos un orgullo agus!

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  5. Wow wow wow! Sin duda tienes talento, chica. Sigue asi! quiero toparme con mas cosas escritas por ti ;)

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  6. Bueno, trago saliva, pienso, y.... No encuentro palabras para ponderar esta lectura tan maravillosa que acabo de leer.felicitaciones!!!!

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  7. Un léxico casi lovecraftiano me atrevería a decir . Pasé un buen momento al leer tus lineas y es lo que busco, y quizá no sólo yo, al leer algo. Inclusive me hizo recordar a "El pozo", escrito por el maestro de maestros, Onetti.
    Felicitaciones y esperemos que se repita una experiencia literaria tan grata proveniente de vos como lo fue ésta.
    Éxitos.

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  8. Ay, ¡Muchas gracias, Felipe! Me siento halagada con dichas comparaciones... espero estar a la altura de la idea que te has formado de mi manera de escribir más adelante en otras ocasiones. Gracias por leerme. Saludos

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  9. Excelente! Quedé boquiabierto cuando terminé de leer. Pareciera que uno siente la presencia de el personaje La manera en que se describen los sentimientos, las emociones, los pensamientos, y todo lo que es subjetivo, no pudo haber sido mejor. No había leído hasta ahora un texto así, y no sé si es porque yo leo poco, o porque este es genial. Pero estoy seguro que este es genial. Me encantó, totalmente espectacular.

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  10. Muchas gracias, Sebas. Me alegra que opines así. Besos

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  11. Es impresionante... sos un diamante en bruto.
    Sigue así, pequeña

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  12. ¡Me encantó! Ya te lo dije, pero te lo repito, me gusta muchísimo tu forma de escribir, de expresarte, tu léxico, lo que creas... ¡Muchas gracias por compartirlo!

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    1. ¡Gracias, Vale! Me encanta que te guste mi forma de expresarme... Por nada, es un placer

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