"Y la lectura se convirtió en una grieta por la que podía escapar de aquella familia, de aquella calle, de aquel barrio, de aquella opacidad"

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lunes, 10 de abril de 2017

Expositivo

Cada vez me siento menos cómoda con la exhibición de opiniones, momentos, identidades e intimidades en las redes. Esto incluye la creación de reseñas o entradas en este blog. Siento que padezco una especie de asocialidad mutante que impide que me vincule por estos medios sin sentirme culpable, sin intuir que hay algo falso en ellos, algo terrible que promueve formas nocivas y se disfraza de placer.

Me siento tímida en la virtualidad, ¿por qué decir? ¿hay algo que aportar? A veces resuena en mi mente que el medio es el fin y eso solo logra inhibir cualquier impulso de exponer. ¿Para qué hacerlo? Las estructuras de los ambientes virtuales donde nos movemos están estructuradas de un modo que refuerza líneas de pensamiento centradas en el consumo, donde el producto somos nosotros buscando aprobación, y cuando no la buscamos por lo menos marcamos tarjeta: reafirmamos al estar ahí nuestra existencia, construimos una identidad para archivar.

Siento que no estoy al no aparecer ahí, donde todos de algún modo están, me hallo un fantasma que habita un único plano que carece de visitas, de fijación, aunque sea el más real. Mi existencia se limita al aquí y ahora indocumentado e intransferible. Nadie lo ve, salvo el que está. Es intenso, pero cuando hay silencio y ansiedad se siente un no lugar.

Nunca pensé que las redes tuvieran el poder de hacerme sentir muerta, aunque era lógico que al hacerme sentir viva la misma potestad era válida a la inversa, cuando ya no quisiera usar los mecanismos que disponían para eso.

La conciencia en ciertos puntos es una herramienta difícil de domar, cuando algo se ilumina no se puede oscurecer con solo cerrar los ojos. Los ni ni son tan incómodos, traen réditos y frustración. Estar en las redes de ese modo ya no me hace sentir viva, sino vacía, pero no estar me ocasiona ansiedad y miedo al abandono, al olvido, a la muerte. Espero pronto traspasar esa transición sin marginarme ni prostituirme. Es un equilibrio difícil.

Intuyo que el blog bien usado puede ser el sitio que necesito, pero me cuesta tanto rechazar los parámetros y los objetivos que yo misma me marqué anteriormente... Pero desestructurar es más provechoso que borrar y volver a construir. Así que aunque me cueste, reestructuraré este sitio para que sea una legítima expansión de mi realidad.



domingo, 6 de noviembre de 2016

"Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" Haruki Murakami

"Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera."

Esta cita de "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo" resume muy bien tanto la historia en él contada, como el estilo de narrativa del autor, quien a mi entender, se centra en mostrar las conexiones indelebles de los sucesos que mueven la vida, sin caer en la explicación enfática.

Usa la metáfora como principal medio para comunicar ideas complejas, por lo que la obra se encuentra cargada de simbolismos oníricos poco forzados, que dan pie al abordaje de problemas universales de una forma poco discursiva.

La trama y el desarrollo se vincula con viajes internos del protagonista, esto, ligado al simbolismo latente en la construcción de las escenas, acaba por generar dudas continuas, y una sensación de que nada es verdaderamente real.

El curso de la historia -y el libro en general- es bastante surrealista, es imposible desligarlo de la asociación libre, lo que le da un ritmo peculiar al desarrollo de la trama, donde se va dando saltos de hecho en hecho, de personaje en personaje, de vínculo en vínculo... como en un sueño. O, a mi entender, como en la vida.

Este libro es excelente, pero hay un sutil dejo de sabor amargo en mi paladar, por diferencias ideológicas con el autor, o quizás por interpretaciones erradas.

Me decepcionó darme cuenta que el enfoque del conflicto del protagonista estuviera durante toda la obra centrado en la resolución y el entendimiento de un problema ajeno -de Kumiko, su pareja- o en un otro. Pero siempre teniendo el mambo de su compañera como propio, como filtro de su propia realidad emotiva.

La realidad interna de Tooru, el protagonista, está muy bien lograda y desarrollada, al igual que el perfil del resto de los personajes que aparecen, pero no podía dejar de sentir en ningún momento que él pasaba por su vida como el espectador de una experiencia 6D, donde en el momento todo te impacta y descoloca, pero a la media hora estás sin rastros de incidencia en tu casa, tomando el té.

Situación que le dio al personaje un carácter de moraleja o agente incidente; él como un bicho que sin saber del todo por qué, acababa incidiendo y teniendo una importancia desmesurada para los otros, pero sin pretensiones heroicas.

Queda muy visible la idea de las personas como parte de un todo, que van más allá de sí mismos y apuntan a una especie de sentido global, pero sin el típico enfoque que se queda en cómo toda esa universalidad, azar o destino, repercute en la vida de un ser. Este libro plasma la idea antitética: se muestra cómo un ser genera y tiene conexiones con el todo, pero a su vez cómo el todo se vincula a él y se ve incidido.

Por lo que no hay finales concretos o sensación de entendimiento en ninguna parte, pero esto es sustituido magistralmente por una sensación de imparcialidad e incertidumbre que caracteriza la vida, y lo que como humanos podemos extraer de ella.


miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Seda" Alessandro Baricco

"Es un dolor extraño... Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca". 

Edición ilustrada por Rébecca Dautremer.

Relectura de una novela que ayuda a conectar.

domingo, 15 de mayo de 2016

Transformación

El silencio no siempre es señal de apatía, en ocasiones es el reflejo de un proceso necesario, íntimo, introspectivo. A veces las palabras pierden su sentido, la verborrea  se anula, y uno empieza a mirar hacia dentro, dentro, muy dentro... Y al toparse con el espejo interior que habita en el autoconcepto, nos hallamos faltos de coherencia y de equilibrio: estamos cambiando.

Las ideas y acciones mutan en distintos ritmos, en una coreografía desfasada que nos abruma y hace preguntar qué somos, ¿discurso? ¿acción? ¿actitud? ¿ideales? ¿miedos? Una conglomeración de realidades físicas y mentales que en distintos puntos de la vida, chocan, se transforman, luchan por imponerse y prevalecer. Estos puntos forman el trazo de nuestra línea vital, constante,  siempre cambiante. Pero en ciertas bisagras somos conscientes del lápiz que se acerca a la hoja, para colocar en cámara lenta un soy, y un hacia allí voy.

Un par de veces me ha sucedido, y en este momento estoy depositando el lápiz, apoyándolo, y dejando en mi hoja un nuevo punto de partida, producto de una revisión general.

Últimamente no he escrito mucho en el blog, pese a tener ganas de hacerlo. Las palabras no salían, mis lecturas se tornaron más íntimas y lentas, me ayudaron a despertar.

Cuando creé este sitio, la lectura era una "grieta, por la que podía escapar de aquella familia, de aquel barrio, de aquella opacidad"; era un refugio donde me aislaba y evadía, donde sí, crecía, pero de una forma abstracta y poco incidente en mi accionar.

Cuando me vi reflejada en el espejo, ya no leía cinco horas al día, ya no me obligaba a escribir algo aquí día por medio. Me estaba tomando las cosas con más calma, tanto en lo vinculado a la lectura como en lo general. Me desligué de lo cuantitativo, de un deber ficticio que me decía que la cantidad y la velocidad eran sinónimos de calidad y éxito. Nunca fui una traga libros, ni una escritora banal, pero ahora sé degustar con mayor absorción lo que ingiero y produzco.

Mi burbuja se fue abriendo poco a poco, ya no quiero un refugio que me proteja del mundo que formo parte, ahora la lectura se convirtió en una herramienta -no en la única- con la que puedo transformar aquella familia, aquel barrio, aquella opacidad, este mundo que requiere coherencia entre voluntad y accionar.

jueves, 31 de diciembre de 2015

"La borra del café"

Este fragmento ha sido objeto de grandes búsquedas dentro de "La borra del café" de Benedetti; esto se debe a que este libro lo leí en una ocasión cuando tenía doce o trece años, y esto es lo que más recuerdo del libro en su totalidad, en parte porque me sentí identificada ya que me era recurrente la "casualidad" de que las personas que me gustaban y quería, se iniciaban con la vocal que también da comienzo a mi nombre. 

Pero lo más curioso de esta situación, es que más adelante, al buscar este fragmento para toparme con su encanto, no lo hallaba por ninguna parte del libro... Pasó el tiempo, y hace unos días un amigo, Sebastián, me dijo que estaba leyéndolo; y no desaproveché la revancha, le describí lo que buscaba, y él lo encontró.



Lo que buscamos, siempre, de alguna u otra forma no llega. ¡Gracias, Sebitas!

"En el jardín del hotel encontré una tarde, grabadas con un cuchillo o un cortaplumas en el tronco de un pino, las letras A y A, metidas en un corazón torpemente diseñado, y me puse a imaginar acerca de aquellas iniciales y la remota pareja que nombraban. El trazo parecía antiguo, como si incontables lluvias lo hubieran lavado y vuelto a lavar. Antes de ser hotel, aquel viejo edificio había sido una muy confortable residencia de gente acomodada. Quizás las iniciales provenían de esa época. Se me ocurrió que la primera A, correspondía a un Arsenio y la segunda a una Azucena. Elegí que fuera un amor clandestino, o por lo menos censurado, digamos entre primos hermanos, o tal vez Arsenio podría haber sido el hijo menos de la familia y Azucena una sirvineta adolescente y tierna, que finalmente habría quedado embarazada y en consecuencia fue despedida, pese a la desesperación de Arsenio, quien seguramente aún no habría profundizado en la existencia de las clases sociales. Tambén podía ser que Arsenio fuese el chofer y Azucena la niña de la casa, claro que en esa situación no habría quedado encinta, ya que el chofer sí sabría de clases sociales (y métodos anticonceptivos) y sería consciente de a qué penalidades se exponía por presunta violación de una menor de pro. Cabía asimismo la posibilidad de que la inicial repetida significara un colmo de soledades, una suerte de espejo empañado, o sea Arsenio más Arsenio o Azucena más Azucena, es decir el trazado de alguien que reclamaba compañía pero sólo hallaba la de sí mismo, o de sí misma, de ahí que inventara un idilio como un borrador de sentimiento, con un placer tan hedonista y no obstante tan angustioso como suelen ser los placeres solitarios. "A" era además el arranque del alfabeto, el origen ,la identidad primera. La duplicación venía a constituir una insistencia, una obsesión, o acaso la nostalgia de un origen contiguo, de una identidad paralela en quien confiar, hasta el punto de meterla en el mismo corazón, elíptica manera de designar un solo mundo, ¿tal vez un sólo amor?"

sábado, 5 de diciembre de 2015

Logofilia

Palabras, palabras, palabras. Letras, sílabas, sonidos, significados que retumban en sus símbolos y definen nuestro lenguaje, y el mundo a través de él.
Qué lindas, evocativas y mágicas que son; nos determinan más de lo que creemos y que con cada enunciación, mueven más cuerdas de las que podríamos imaginar... En esta entrada me aferraré del misticismo que me induce a recaer en la metafísica de la palabra como tal, y abordaré este tema enfocándome en lo que cada palabra me insinúa desde su forma y olor.

Estaba en facebook, navegando sin ningún fin concreto, cuando me topo con un álbum de "filias" que una página a la que sigo subió. En ellas encontré de todo un poco, y entre ellas la "Logofilia", a la cual le dedico este artículo por ser una de sus adeptas.

Es común -o por lo menos me es- el hecho de toparme con palabras que mis oídos no quieren soltar, y que mi boca por momentos no para de citar; hay otras, que aunque me son exquisitas, no las uso en demasía por prudencia, para que no se gasten y pierdan su impacto.  Es lindo el rastro que deja una palabra tras de sí, son portales que abren un bache entre lo que dicen y lo que son. No todas las palabras que me llaman me atraen por su significado o por su correspondiente en la realidad... a todos más o menos nos pasa lo mismo, supongo, sino todos seríamos fanáticos unánimes de las palabras que representan lo universalmente bello. Pero al parecer, este no es el caso. ¿Cuáles son las palabras que te pueden? Abedul me está latiendo fuerte y paupérrimo me es una debilidad. Fiambre, camelia, araña, cajón, bisagra, ápice, medusa, polen, burbuja, timón, baranda, trémulo, cansino, efusivo, jocoso, marchito, profundo, panal, corrosivo, carmín, cacao, marrón, mantuvo, ilegible, monstruo, robot, plateado, sirena, reloj, oblicuo, cántaro, pájaro, lombriz, alfiler, tubo, brinco, catarsis, amnesia, carencia, plácidas, ronroneo, fanfarrón.

sábado, 28 de noviembre de 2015

"Dune"

Esta vez vengo a compartirles la lectura de un libro que entra a la perfección en la definición de épico. El mismo me lo prestó mi profesora de inglés Ana Laura, para darme un mero pantallazo del tipo de literatura que a ella le gusta y le gustaba cuando tenía mi edad. Fue así que bajo el entendido que cuidaría con todo mi ser ese libro equivalente a una biblia para ella, que me prestó "Dune" y me adentré en la realidad distópica que plantea Herbert sobre nuestra galaxia en un futuro bastante remoto. 

"Dune" es una novela escrita por Frank Herbert, que da inicio a una saga compuesta por otros cinco libros además de ella, y tanto esta obra inicial como la saga en su totalidad es considerada una de las mejores creaciones literarias en materia de ciencia ficción, y más específicamente de ciencia ficción ecológica.   


La novela se desarrolla en la Vía Láctea, en un tiempo muy distante en el futuro, donde el principal escenario en que se construye la trama es Arrakis, un planeta desierto donde el agua se ha tornado el bien más preciado y escaso... a tal punto que el llorar a los muertos es un símbolo que constituye un acto de nobleza y prodigalidad, pero a la vez uno que pocos pueden darse el lujo de realizar. 


La Vía Láctea se encuentra repleta de planetas con vida inteligente que tienen relación entre sí a través de distintos puntos, como por ejemplo el comercio interplanetario, siendo este un claro centro de los conflictos de intereses que se van suscitando en la obra tanto por un bando como por otro.

El universo planteado por Herbert presenta una abismal diferencia en cuanto a complejidad con el que creemos presenciar en la actualidad -suponiendo que lo percibimos en su totalidad-... pero pese a ello, ese todo épico manifiesta un gran paralelismo con nuestra realidad actual, es por esto que "Dune" además de ser una obra compleja y atrapante es un libro en el cual todo lector atento a su propia realidad global podrá encontrar en ella un universo que también está siendo víctima de los nefastos e individualistas intereses privados de la entidad dominante.

Es impresionante cómo estos géneros que suele  ser asociados con la evasión y la fantasía, logran plasmar con algunas de sus obras, formas tan presentes en nuestra vida como seres humanos y pueden acercarnos a aspectos que quizás no notaríamos con tanta naturalidad en un libro "serio" que hable de alguna de las problemáticas tratadas, como lo son la corrupción, la privatización, la falta de respeto a la diversidad y a la naturaleza, entre otros.